conjugas el atardecer con la mirada
me acoges con cada gesto
es evidente que estás enamorada.
Haces que la aurora se llene de envía
que las rosas sufran de tormento
pones bálsamo en mis heridas,
que mi corazón enmudezca de lamento
Ya mi vida brilla nuevamente
siento el resplandor de tu ternura
el cálido te quiero, en tus labios
la dulce miel que apaga la amargura.
Casa segundo entres tus brazos
fue una eternidad enardecida
rogaba a Dios, morir en tu regazo
ofrenda de mi alma agradecida.
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