Mi verdad...
Alguna vez soñé contigo
imaginé mundos de colores
y aromas en el rocío.
Acaricié tu alma, me hice tu amigo
y perdida las esperanzas
ese anhelo fue mi castigo.
Recibí en mi cuerpo ese dolor
que marcan la vida
cuando no sientes amor.
Comprendí que el cielo
no recibe penitentes,
del amor que se hace ciego.